El chicle, la golosina con más de 150 años

El chicle o goma de mascar es una de las golosinas más habituales que podemos encontrar en las cestas de chucherías. Tiendas y quioscos de todo el mundo lo han vendido desde siempre. No en vano, el origen de los primeros chicles hay que buscarlo a mediados del siglo XIX.

¿Cuál es su proceso de elaboración?

Su inventor fue John Curtis, un colono de Nueva Inglaterra (Estados Unidos) que fue el primero que desarrolló y vendió el primer chicle comercial. En aquella época, solo existían dos sabores: el chicle de regaliz y el chicle de menta.

Para hacer un chicle, se toma en primer lugar una base de goma para que el chicle tenga su característica composición elástica. Esta base está hecha de resina sintética de plástico y caucho. Una vez que tenemos la goma, se le añaden una serie de componentes para darle el color y el sabor que queramos al chicle, además de glucosa y endulzante en polvo.

Por último, cada fabricante le irá agregando otros ingredientes en función de la variedad de chicle que quiera crear. Así encontramos chicles con pica pica, con una capa de caramelo por encima o chicles con relleno líquido.

Una vez que tenemos el chicle ya elaborado, se comprime hasta crear la forma deseada. Después, el chicle sufre un proceso de congelación para poder cortarlo luego sin que se pegue. Y, para finalizar, ya solo queda envolverlos y ponerlos listos para situar en las cestas de chucherías.