Chucherías que marcaron nuestra infancia

En una tarta de chuches para comunión siempre se encuentran multitud de chucherías diferentes, muchas de las cuales marcarán la infancia de vuestros hijos, al igual que otras marcaron la nuestra propia. A continuación, vamos a listar una serie de chucherías de esas que marcan infancias.

Las chucherías que siempre recordarás

  • Los ositos de gominola: Algunos preferíamos los de fresa y apartábamos los de limón y otros niños, simplemente se metían un puñado en la boca y se dejaban conquistar. Por suerte esta chuchería sigue entre nosotros y es que Haribo logró conquistar nuestros paladares, no en vano la marca tiene ya una vida de más de 95 años.
  • Los chupachuses Kojak: Era un dos por uno, aunque el precio también se multiplicaba por dos. Este caramelo relleno de chicle medía la paciencia de los más pequeños, que no se resistían a morder el caramelo para llegar al chicle lo antes posible.
  • Los chicles Boomer: Eran chicles enormes, lo que nos permitía hacer unas enormes pompas. Te llenaban la boca y normalmente nuestras mandíbulas se cansaban de masticar cuando se acaba el sabor del chicle más famoso.
  • Los peta zetas: los míticos peta zetas son una pequeñas pepitas de caramelo que “explotan” en tu boca invadiéndola de un sabor a fresa realmente delicioso. Abrir la bocas y escuchar cómo sonaban los caramelos explotando era un gran placer difícil de describir.
  • Los caramelos sugus: todo el mundo tenía su preferido, normalmente los de mora eran los preferidos por la mayoría de niños, mientras que la mayoría descartábamos los de piña (los azules).